Joaquín Mateo Blanco
El pasado domingo por la mañana recibí un mensaje de mi amigo Miguel Angel comunicándome el fallecimiento de Joaquín Mateo. El primer pensamiento que me abordó fue el de su apasionada visión de la vida y de su energía para crear proyectos y realizarlos. Era un intelectual. Con su voz característica y su memoria para los nombres recibía efusivamente en su despacho de director de la Biblioteca de Aragón a cualquier persona interesada en la literatura, que viniera a pedirle el salón de actos para una presentación o que sencillamente pasara a saludarle. Conocí a Joaquín Mateo en las tertulias de las Fuentes de la Mentira dirigidas por aquel entonces por Manuel Forega. Paralelamente me abrió el salón de actos de la biblioteca de Aragón acompañándome en lecturas y presentaciones de libros de poesía. Dejo aquí el recuerdo cariñoso para Joaquin y mi agradecimiento. Acompaño una foto con el permiso de Ana y José Angel de una de esas presentaciones de los años noventa con Joaquín, siempre tan atento, amable y cercano.


¡Vaya salto en el tiempo…! Por supuesto, mi permiso lo tienes, sólo faltaría. Es un placer rememorar aquella tarde que, no sé si con fundamento, en el recuerdo se me aparece muy inverniza. Poco conocí yo a Joaquín Mateo, la verdad, pero me parece muy oportuno que se lo recuerde. Creo que no sois muchos quienes lo habéis hecho… Por cierto, cuánto me gustaron los poemas aquellos de Profano tálamo, de Ana Alcubierre… No sé si continúa escribiendo, me temo que no. Y es una pena.
Me enteré de que Joaquín había muerto creo que por la prensa. Y bueno , me llené de pena. Era una persona maravillosa. Su risa me encantaba, nunca se lo dije. Dejé de tener contacto con él, pero siempre lo recordaba.
Aquella tarde de Profano Tálamo fue maravillosa. Y estuve encantada de compartir la mesa con él, contigo y con José Ángel.
Joaquín donde quiera que estés por favor contagia a todo el mundo con tu bozarrón y tu risa.